La Organización Meteorológica Mundial advirtió que el fenómeno climático El Niño podría fortalecerse rápidamente entre julio y septiembre de 2026, aumentando el riesgo de olas de calor, lluvias intensas, sequías y otros eventos meteorológicos extremos en distintas regiones del mundo, incluido México.
De acuerdo con el más reciente boletín sobre el clima estacional mundial, el organismo prevé que las condiciones actuales evolucionen hacia un episodio de El Niño de fuerte intensidad, cuya influencia podría extenderse durante el otoño del hemisferio norte.
OMM prevé un episodio fuerte de El Niño
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, explicó que ya se observan señales características del fenómeno y que los modelos climáticos apuntan a un fortalecimiento acelerado durante los próximos meses.
Según la especialista, este escenario incrementará la probabilidad de:
Olas de calor más intensas.
Sequías prolongadas.
Lluvias torrenciales.
Inundaciones.
Olas de calor marinas.
Además, la OMM prevé que las temperaturas en el océano Atlántico ecuatorial permanezcan por encima de los valores promedio, lo que también podría influir en el comportamiento del clima global.
¿Qué es El Niño?
De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, El Niño es un fenómeno natural que ocurre cuando las aguas superficiales del océano Pacífico tropical registran temperaturas superiores a las normales.
Este calentamiento altera la circulación atmosférica y modifica los patrones de lluvia y temperatura en diversas partes del planeta.
El nombre “El Niño” fue acuñado por pescadores de Perú, quienes observaron que el calentamiento del mar ocurría cerca de la temporada navideña, afectando la disponibilidad de peces en la región.
¿Cómo podría afectar a México?
Aunque los efectos pueden variar según la región, especialistas prevén que un episodio intenso de El Niño provoque cambios importantes en las condiciones meteorológicas del país.
Entre los principales impactos previstos destacan:
Mayor probabilidad de lluvias intensas en estados del centro y norte.
Incremento en el riesgo de huracanes más intensos en el océano Pacífico.
Periodos de sequía en algunas entidades.
Temperaturas superiores a lo habitual en diversas regiones.
Estos cambios podrían generar afectaciones tanto en zonas urbanas como rurales.
Riesgos para la población y sectores productivos
La intensificación de El Niño también podría impactar actividades económicas y servicios esenciales.
Entre los sectores más vulnerables se encuentran:
Agricultura, por la irregularidad de las lluvias.
Ganadería, debido al estrés hídrico y las altas temperaturas.
Abastecimiento de agua potable.
Pesca, por las modificaciones en la temperatura del océano.
Manejo forestal, debido al mayor riesgo de incendios.
Las autoridades y organismos meteorológicos recomiendan mantenerse atentos a los pronósticos oficiales durante los próximos meses, ya que la evolución del fenómeno puede modificar la intensidad y distribución de lluvias, así como la frecuencia de eventos extremos.
¿Qué esperar en los próximos meses?
La OMM continuará monitoreando el comportamiento de El Niño y actualizará sus pronósticos conforme evolucionen las condiciones oceánicas y atmosféricas.
Si el fenómeno alcanza la intensidad prevista, la segunda mitad de 2026 podría estar marcada por un aumento en los eventos climáticos extremos, por lo que especialistas recomiendan a la población seguir las alertas de las autoridades de Protección Civil y de los servicios meteorológicos para tomar medidas preventivas oportunas.
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